Bahía encantada de Luquillo

Bahía encantada de Luquillo - Internacional

Luquillo es una bahía que se encuentra al noreste de Puerto Rico. Su nombre dicen tiene su origen en la divinidad taína pero también a las montañas cercanas del Yunque, aunque también Luquillo fue uno de los caciques en la época de la colonización de Puerto Rico. Se le conoce también como la capital del Sol, por su clima y su ubicación especial. Esta bahía tiene una arena rojiza fácil de manipular, pues no se pega, por lo que su contacto con ella puede ser una experiencia super agradable.

En Luquillo puedes encontrar una línea muy pintoresca de quioscos y restaurantes especialistas en comida del mar, desde el típico mofongo con camarones hasta una langosta al termidor con los mejores tostones y por supuesto, venta de cocteles y de diferentes bebidas. También hay tiendas con variedad de artículos típicos de la Isla y alusivos a su bandera con su flamante estrella.

En mis anteriores viajes a la Isla del Encanto y del Amor no había visitado esta bahía, y en esta oportunidad tuve el placer de disfrutar de ella,  en cuatro oportunidades.

La primera visita fue un día lunes, el oleaje tranquilo, había poca personas y tenía una excelente temperatura para coger un bronceado espectacular.

En la segunda ocasión fue un domingo con unos amigos, el mar estaba más despierto, lo que me permitió querer conocerlo mejor, lo que hice con una tabla moribugie, sintiendo su oleaje y esa sensación de dejar en cada ola, cualquier preocupación o temor frente a la situación de salud actual.

La tercera ocasión, fue un viernes habían más personas en la playa, aunque con bastante distancia unos de otros, incluso algunos disfrutando de un paseo a caballo con sus mascarillas, en esa oportunidad me encontré al entrar a tomar mi baño de mar, unos escalones producto del oleaje fuerte pero un sol resplandeciente que te invita a volver a ese lugar.

Y la cuarta visita a Luquillo fue un regalo de mi esposo, queríamos estrenar unas sillas de playa, así que después de practicarme en Juncos la prueba molecular (que requería para mi vuelo de regreso)  nos dirigimos a Luquillo para darle el hasta luego a esa bahía amigable con sus álmeras alyas y sus matas de uva de playa.
Ese día llovió y el Sol luchaba con las nubes para sobresalir, pero ese mal tiempo no nos alejó de nuestro propósito respirar el aire fresco y ver esa hermosa playa de Luquillo.

Pueden existir muchos sitios en la tierra donde estar y contemplar la naturaleza, uno debe ir al lugar que te despierta las más lindas emociones, donde el recuerdo sea un revivir hermoso, donde estar y respirar te haga por si solo feliz.
Yo regresaré a Luquillo a respirar, a sentir y a soñar.


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