En el bello San Diego

En el bello San Diego - Internacional

Desde que era pequeña he tenido esa inquietud de viajar y viajar. Tal vez porque desde muy chica mi abuela y mi tía comentaban de sus viajes a Europa, Asía, y… en realidad eran los lugares que más mencionaban. Como toda romántica, siempre me encantó la idea de irme a vivir a París por un lado y por otro, al ver las series estadounidenses mi corazón latía siempre que veía las playas de California, vivir cerca de la playa.
Conforme los años fueron pasando la idea de visitar alguno de estos países se fue postergando, parte por miedo a lo desconocido y otra parte porque en ese momento no supe ver las opciones de cómo poder visitar esos países. Hasta que hace 3 años tomé la decisión, después de haber asistido a un seminario de desarrollo personal y reunirme con a una de mis mejores amigas, que vivía en California, me hizo decidirme el que ya era tiempo de aventurarme.

El haberla visto y escucharla decir que todo comienza con una decisión me dio la determinación que necesitaba para hacer mis maletas e irme a California. Inicialmente la idea era irme con familiares, sin embargo, al llegar a California el primer lugar que visité fue San Diego, donde vivía mi mejor amiga, y la que me dejó quedarme en su bote por un par de semanas y posteriormente ser su roomie.
En San Diego encontré una ciudad de la que me enamoré y sigo enamorada y aunque actualmente no estoy viviendo ahí, es un lugar que está en mi corazón y al que voy a volver sin lugar a duda.

En un inicio no pensé que me iba a gustar a ese nivel, porque solía pensar que al haber vivido en un estilo tan agitado como en el que se vive en Ciudad de México, jamás me iba a acostumbrar a un lugar tranquilo y al mismo tiempo en crecimiento, pero estaba equivocada, me encantó por completo.
Desde las visitas a Balboa Park y el Zoo de San Diego, hasta recorrer las preciosas playas de la Jolla y Coronado. El sumergirme en una cultura que aunque no era la mía, no extrañé el español porque lo encontraba en cada momento y al mismo tiempo practicaba mi inglés en el cine y con amigos. Degusté comidas de diferentes países, en especial la Thai y la versión vegana de la comida Vietnamita.

Haber estado viviendo en San Diego por 3 años me dio tantos aprendizajes y cada año fue diferente. El primer año tuve una de las experiencias que más me cambió la vida. Cuidé al papá de mi mejor amiga, un gran hombre de 100 años, el cual transformó mi vida para siempre. Me ayudó a tener tanta empatía y paciencia, y al mismo tiempo, para que negarlo, también a desarrollar dentro de mi entereza cuando algunos días el cuidarlo fueron un reto. Sin embargo, me hizo crecer tanto, recuerdo cuando me dijo: “Y pensar que 100 años se pueden pasar tan rápido”…Wow si te pone a pensar, o mejor dicho a actuar.

Los siguientes años viviendo en ese bello lugar, me dieron tanto y crecí muchísimo más. Desde tomar certificaciones en desarrollo personal, cursos que siempre había querido tomar, hasta experiencias de vida como enamorarme, desenamorarme, volverme a enamorar y haber encontrado a mí guía espiritual.

En esos años, también tuve la oportunidad de viajar a Europa por primera vez. A mí amada París, que también siempre había querido visitar y en la que quiero ir a vivir por algún tiempo también. Disfruté cada instante practicando mi francés, así como el inglés en Londres e intentando entender el italiano en Italia, lo que pensé que iba a ser un poco más fácil de lo que en realidad fue.

El estar en otro país y de verdad saborear las diferentes culturas te cambia, de esa forma que nunca vuelves y no quieres ser la misma persona. Te abre otras puertas, otras posibilidades, nuevos ojos y ganas de seguir explorando nuevas culturas, nuevos países y conocer más personas, porque el mundo es muy grande para solo vivir en un solo lado y nuestras almas tan inmensas que anhelan recorrerlo.
Angie Meléndez
Emprendedora y Coach de Binestar Holístico

 


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