Qué hacer en Burdeos: guía para los amantes del vino

Qué hacer en Burdeos: guía para los amantes del vino - Francia

Burdeos es la capital de la región de Nueva Aquitania, ubicada en el sudoeste de Francia. Esta ciudad patrimonio mundial a orillas del río Garona es especialmente famosa por sus vinos.

Tanto que es considerada la región vitivinícola más importante de Francia con sus más de 60 denominaciones de origen distribuidas en 115.000 hectáreas de viñedos y 14.000 productores de vino. Pero su prestigio no se limita a las fronteras francesas, a lo largo de la historia el vino de Burdeos es uno de los que más fama ha acumulado en todo el mundo. 

Los amantes y conocedores del vino siempre asocian la etiqueta de Burdeos con la calidad, sin embargo la calidad de estos vinos puede llegar a ser algo irregular y podemos encontrarnos desde vinos excelentes a otros bastante mediocres. Aun así, la realidad es que algunos de los vinos mejor valorados del mundo han salido de esta tierra. Así es como los métodos de cultivo y elaboración del vino bordeleses se han convertido en referencia internacional.

La región de Burdeos es una zona geográfica con algunas ventajas climáticas indiscutibles. En primer lugar, su proximidad con el mar y los cauces de sus ríos le asignan un clima moderado y estable, adecuado para la producción vinícola. Sin embargo, al mismo tiempo es una zona con numerosos microclimas y la composición de sus suelos es muy heterogénea, provocando que los vinos sean muy diferentes entre unas zonas y otras de la región bordelesa.  

Los viñedos se extienden a ambos lados del río Garona proporcionando vinos sutiles y armoniosos capaces de satisfacer al paladar más exigente. El visitante que acude para visitar Burdeos puede acercarse a los viñedos y visitar majestuosas residencias y bodegas, admirar la belleza de los paisajes que rodean la ciudad y de paso, realizar una cata de vinos en una de las regiones más prestigiosas del mundo.

Cité du Vin

Todo el universo del vino se refleja en este edificio dedicado al ocio y a la cultura. Las curvas de su exterior representan la redondez del vino que gira en su copa. En su interior se pueden descubrir todas las facetas del alma del vino a través de una visita que estimula los 5 sentidos.

Desde su apertura en 2016 no ha dejado de seducir a los turistas que llegan a Burdeos y ya son 1.500.000 personas las que han visitado esta joya arquitectónica. Ofrece un espectacular viaje a través de la riqueza y diversidad del vino desde un enfoque adaptado a un público muy amplio. La visita termina con una cata de vino en la última planta del edificio, con vistas al río Garona y el resto de la ciudad.

Fête du Vin

Se ha convertido en el gran evento enoturístico a nivel europeo y se celebra cada dos años. Organizado por la interprofesional del vino y la oficina de turismo, durante cuatro días la vida en Burdeos gira en torno a su producto estrella: el vino.

En los muelles del Garona se reúnen viticultores, bodegueros y casi medio millón de amantes del vino. Esta icónica ruta de bares de vinos al aire libre permite al público detenerse en los puestos de degustación de comida local, visitar barcos legendarios, asistir a numerosos eventos como fuegos artificiales o veladas musicales, y hasta realizar talleres gastronómicos dirigidos por auténticos chefs.

École du vin

Estar en la ciudad del vino por excelencia y no ser capaz de apreciar sus matices y sabores sería una pena. Pero la solución es sencilla, l’Ecole du Vin es el lugar perfecto para realizar un viaje de iniciación al mundo del vino. 

Aquí se enseñan desde los fundamentos más básicos hasta talleres de enología intensivos. No importan tus conocimientos pues hay cursos para todos los niveles, desde principiantes hasta profesionales. 

En cualquier caso serán cursos impartidos por verdaderos profesionales donde aprender a observar la bebida y su color, apreciar sus aromas, adivinar su composición y dominar el arte de la mezcla, el sommelier o el maridaje de alimentos y vinos. 

Saint-Émilion

A 30 minutos de Burdeos se encuentra esta bella ciudad medieval entre viñedos y arroyos, referente inevitable para los amantes del vino. Cuenta con una larga y rica historia, desde centro de peregrinación hasta ciudad monástica. 

Una muralla rodea esta ciudad repleta de empinadas calles y pequeñas casas color miel. Durante la Edad Media el pueblo estuvo separado entre la zona alta y la zona baja, en la primera vivían los burgueses y en la segunda los campesinos. A día de hoy todavía puede visitarse la puerta que separaba las dos clases sociales de la ciudad y que por aquel entonces solía cerrarse con una cadena. 

Además de su centro histórico, aquí se encuentran castillos y bodegas donde se elabora vino de renombre Saint-Emilion. Son nada menos que 5.000 hectáreas de viñedos las que conforman el paisaje de los ocho municipios de Saint-Emilion. Estos viñedos pertenecen a 860 bodegas diferentes, cuatro de las cuales tienen el sello Premier Grand Cru Classe A, sello de máxima calidad. 

Existen numerosas bodegas adscritas a las denominaciones de origen de Saint Emilion abiertas al público para visitar la propiedad y realizar una degustación de su vino. La mejor forma de explorar esta zona es alquilando una bicicleta en la oficina de turismo de la ciudad y seguir alguno de los itinerarios allí propuestos para descubrir los castillos de la zona. 

Ruta castillos del Médoc

Otra de las rutas a llevar a cabo en los alrededores de Burdeos es la de los castillos del Médoc. De nuevo es una ruta perfecta para recorrer en bicicleta y detenerse en célebres  castillos como el de Margaux. 

En la región de Burdeos se concentran alrededor de 9.000 bodegas, de las cuales 7.000 son chateaux, es decir, bodegas rodeadas de sus propios viñedos de los que obtienen la uva para elaborar el vino. 

La ruta se extiende desde Burdeos hasta punta de Grave y en ella se cultivan los grandes vinos denominación de origen de la región, por eso es conocida como uno de los territorios vinícolas más prestigiosos del mundo.

En definitiva Burdeos es el lugar perfecto para descubrir la cultura del vino: desde visitar la Cité du Vin a tomarse una copa en frente del Garona o realizar visitas guiadas, las maneras de disfrutar de la ciudad de la mano de su elemento omnipresente, el vino, son infinitas. 

Lucia Otero Medraño


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