Camboya una experiencia sagrada.

Camboya una experiencia sagrada. - Internacional

El Reino de Camboya es parte del itinerario de quien viaja al Sudeste Asiático. Y si de Camboya hablamos, Siem Riep es visita obligada. Pues ahí encontramos la ciudad de Angkor. Lugares declarados como Patrimonio de la Humanidad, por la Unesco en 1992.

En Angkor encontramos las ruinas del Imperio Jemer que datan de los siglos IX al XV. Templos que han sido preservados y reconstruidos por organizaciones de todo el mundo y monjes budistas. Hablamos de un lugar sagrado por su historia, por su energía espiritual y por su belleza natural y arquitectónica.

Hay que decir que en el complejo arqueológico de Angkor hay más de mil templos que se extienden por el interior de la selva, por lo que no se puede verlos a todos. Existen dos circuitos, uno extenso y otro reducido con las atracciones (templos) principales. La entrada se adquiere sin problemas (tras una fila larga pero rápida), por un costo no muy elevado (teniendo en cuenta relación precio), el mismo día que se visita. Y se puede comprar una entrada (que cuesta algo de 35 dólares) por el día u otra que tiene pase para tres días.

Se recomienda contratar un “tuk tuk” (moto-taxi con infraestructura para dos o para cuatro personas). Quien lo maneje te llevará templo por templo, esperando mientras los visitas. Esta es la forma más común de recorrer el complejo, sobre todo, para quienes no cuentan con mucho tiempo. Ya que algunos osados se atreven a hacerlo caminando. Hay que tener en cuenta que en “tuk tuk” te demoras todo un día, solo haciendo el recorrido reducido. Teniendo en cuenta que se sale casi de madrugada y se regresa al atardecer (por los horarios habilitados y por el calor).

Hay tres templos que son de visita obligada, hagas el recorrido que hagas:

El templo Angkor Wat es la atracción principal, el único que sigue habitado. Monjes budistas viven en él y seguramente te encuentres a alguno que te de su bendición. Aconsejan visitarlo primero, llegar a oscuras y ver el amanecer iluminando, de a poco, su totalidad mientras se refleja en el lago frontal. Es una experiencia que excede todas las emociones juntas. Altamente recomendable.

En el templo Bayon, conocido como el templo de las caras, se pueden ver 54 torres con una cara en cada uno de sus cuatro lados, lo que hacen un total de 216 caras. No se saben bien si son las caras de Buda o del Rey que mandó a construirlo.

El templo Ta Prohm es el templo de las raíces. Aquí se puede observar cómo con el correr de más de 200 años la naturaleza se apropió de él. Se entremezclan las construcciones con la selva y se nos da ante nuestros ojos un paisaje fascinante.

Sin lugar a dudas es un destino para conocer. Sobre todo para los viajeros  amantes de las experiencias sagradas en cuanto a manifestación no solo cultural e histórica sino, además, espiritual. Quien haya recorrido estos templos y sus caminos ha quedado maravillado y rendido ante esta enorme ciudad oculta entre la selva. Y muy agotado, también. Por suerte, hay muy buenos hostales para que al regresar, al atardecer, se pueda uno relajar bebiendo una cerveza Angkor.


5.00 - 1 voto

Patrocinado