Ciudad Rodrígo (Salamanca). Un Conjunto Histórico especial

Ciudad Rodrígo (Salamanca). Un Conjunto Histórico especial - Salamanca

Situada estratégicamente en el acceso a tierras portuguesas por el interior de la Península Ibérica, Ciudad Rodrigo se nos manifiesta como uno de los Conjuntos Históricos más especiales de España. Situada estratégicamente entre Salamanca y la frontera Portuguesa, se considera el epicentro de una zona que dispone de innumerables recursos culturales, naturales y en especial gastronómicos.

El rio Águeda ha marcado desde siempre la idiosincrasia de la ciudad, originalmente llamada Miróbriga, y que debe su actual nombre a los tiempos del reinado de Alfonso VI. Su origen se remonta a tiempos muy anteriores a la conquista Romana, actuación que se consideró necesaria para asegurar el paso hacia la entonces llamada Lusitania. Tras el paso de Roma fue sucesivamente arrasada por las invasiones barbarás y la posterior de los árabes, para ser repoblada y reconstruida en tiempos de Fernando II de León, el cual la dotó de unas infranqueables murallas siguiendo el curso del rio y que rodean el casco antiguo de la ciudad e inició las magnificas construcciones (catedral, palacios, mansiones solariegas) que alberga en su interior. Volvió la ciudad a sufrir un feroz asedio en la Guerra de la Independencia, del que fue rescatada por el Inglés Wellington.

Entre los monumentos que alberga, destaca su esplendida Catedral, denominada de Santa María, originalmente de estilo tardoromanico y completada con un claustro en uno de sus laterales. De su primitiva construcción conserva únicamente el exterior, pues dentro de ella se realizaron diversas reformas posteriores. Dispone de tres accesos al interior.

Otras construcciones a considerar son la Iglesia de San Isidoro, que aglutina diversos estilos, la Capilla de Cerralbo, la Iglesia de la Venerable Orden Tercera y la Capilla de las Franciscanas. Junto a todas ellas también merece una visita el Palacio Episcopal, residencia del Obispo de la Diócesis.

En cuanto a Palacios y Mansiones, además de su actual Ayuntamiento (con el escudo de las tres columnas, símbolo de la ciudad), el Palacio de Cerralbo, las casas de los Castro, de los Vázquez y de Los Águila, el cuartel de Artillería, el Puente Antiguo, el Hospital de la Pasión y la Casa de las cuatro Calles, merece sin duda resaltar el Castillo, enclavado en la plaza del mismo nombre y convertido hoy en día en el actual Parador Nacional de Turismo de la ciudad.

En los alrededores de Ciudad Rodrigo se encuentran una serie de localidades que nos permitirán visitar, en un corto viaje, diversidad de zonas significativas. Atravesando la frontera Portuguesa nos encontramos con Almeida, ciudad fortificada en forma de estrella, y que nos hará rememorar su pasado importante pasado Militar. En la misma frontera se encuentra Fuentes de Oñoro y su continuación en Portugal, Vila Formoso (en la practica es la misma localidad dividida por la frontera), lugar convertido en paraíso de compras y en el que se hace apetecible una parada para disfrutar de sus comidas)

Pero sin lugar a dudas, sería imperdonable no realizar una visita a la cercana Sierra de Francia (con su monasterio en la cumbre) y dejar de pasar de largo una visita a la localidad de la Alberca, pueblo del que sus habitantes han conseguido mantener la estructura antigua de sus calles (perfectamente empedradas) y de sus casas. Multitud de pequeños comercios salpican la localidad, donde se hace irresistible y necesario hacerse con varios de los productos de la zona (miel, vino, embutidos, panes), para así recordar durante un tiempo las bondades y belleza del lugar.

De vuelta a Ciudad Rodrigo, se hace necesario un alto en su Plaza Mayor, que encabezada por la Casa Consistorial nos ofrece lugares donde reponer el cuerpo del ajetreo del viaje, degustar sus varados pinchos y acompañarlos de algo de vino (el de la zona es muy apreciado). Los sábados y domingos al mediodía se atiborra de personas en busca de la charla y el divertimento, en los diversos locales que la pueblan.

No tendremos problemas de alojamiento, pues a las bondades habituales de su Parador, hemos de reseñar la diversidad de hoteles y hostales que llenan la Ciudad (Conde Rodrigo, La bodega y otros) y que salvo en fechas de Carnavales (su carnaval del Toro, se hace imprescindible vivirlo) o en la celebración de la Fiesta de la Charrada.

En el apartado culinario, que decir de sus viandas, sus guisos de cuchara como el cocido charro (enriquecido con productos de cerdo ibérico), las patatas meneás (una especie de puré al que se añade tocino frito), la chanfaina (arroz con cordero), patatas a la importancia (rebozadas), bacalao al bras (receta originaria de Portugal), tostón asado y hornazo (relleno de variedad de chacinas). Sus embutidos son de reconocida fama y a sus chorizos, jamón, lomo, etc, se añade el farinato, plato autóctono por excelencia y que es un embutido confeccionado con manteca, pan y pimentón. Para el postre, o para cuando el cuerpo lo pida, se aconseja el llamado bollo maimón, sin olvidar los mantecados y las perrunillas.

Ciudad Rodrigo y su comarca nos sorprenderán gratamente si decidimos acercarnos por allí.


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