Cosas que debes saber si vas a viajar por Alemania

Cosas que debes saber si vas a viajar por Alemania - Internacional

 

Alemania se ha convertido actualmente en un destino de moda. Será por ser una localización clave dentro de nuestra historia reciente, por sus regias ciudades, sus naturales paisajes o por ofrecer tantísima variedad de destinos… O por la cerveza y las salchicas, claro. El caso es que si quieres viajar a Alemania hay una serie de cosas que deberías saber, ¡y aquí te las cuento!

1. Tendrás que pagar por los baños

Es algo que sorprende mucho de Alemania al principio, y es que en casi ningún sitio podrás entrar libremente al baño. En centros comerciales y estaciones tendrás que pagar, y en bares y restaurantes seguramente necesites consumir para acceder al baño. El precio suele oscilar alrededor de los 50 céntimos o 1 euro, aunque a veces es voluntario. Eso sí, los baños suelen estar muy limpios y cuidados.

Si quieres evitar el pago, no te quedará otra que buscar otro tipo de edificios públicos, por ejemplo, universidades o bibliotecas. ¡Anda que no habré hecho pis veces en los baños de alguna universidad alemana!

 

2. Muévete fácil con Deutsche Bahn

No confundir con Deutsche Bank, Deutsche Bahn (DB) es la compañía alemana encargada del transporte. Tanto la página web, como sobre todo la app (disponible en para iOS y Android) ofrecen toda la información sobre los trenes en alemanes. Estos suelen funcionar muy bien, ser muy cómodos y, sobre todo, te pueden llevar hasta el rincón más recóndito del país.

En la aplicación o la web basta con introducir los lugares de origen y destino y dejar que te ofrezca todas las alternativas, que suelen ser muchísimas. También puedes comprar los billetes desde el móvil y enseñárselos al revisor sin salir de la app. Por último, también te da toda la información sobre vías de partida y llegada, conexiones y transbordos y retrasos. ¡Puede que llegues tarde, pero al menos estarás totalmente informado!

La alternativa a Deutsche Bahn, que a veces no es lo más barato del mundo, son los autobuses FlixBus, que cubren muchísimas rutas. Puedes echarles un vistazo aquí.

 

3. Una bicicleta puede merecer la pena

Muchas ciudades alemanas son enormes y las distancias son casi inabarcables a pie. Sin embargo, coger el transporte urbano implica perderse irremediablemente vistas de la ciudad. Por ello, te recomiendo que antes de ir a una ciudad revises el itinerario que quieres hacer y consideres alquilar una bici en el destino. Generalmente, el alquiler ronda los 7-10€ por día, algo muy asequible.

Esto es especialmente importante en el caso de Postdam, donde te será muy útil para recorrer los jardines de los castillos y palacios. Nosotros no caímos en ello en ese momento y acabamos recorriendo 26 km en un solo día. ¡Por poco perdemos las piernas y se podría haber solucionado con una bici de 7€!

 

4. Acerca de la comida alemana

La comida alemana suele basarse en carne grasienta regada con cerveza. Sin embargo, hay sitios donde podrás comer mejor que en otros. Te recomiendo los negocios llamados Fleischerei, o Carnicería en castellano. En muchos de ellos venden carne pero también auténtica comida alemana para comer ahí mismo. No te dejes asustar por la pinta pequeña y cutre, comerás de lujo y muy muy barato. También puedes probar las clásicas salchicas en cualquier puesto callejero, ¡y las tartas!

Si quieres vivir la auténtica experiencia de barbacoa alemana, debes saber que también venden barbacoas desechables por alrededor de 2€, que te permiten usarla una vez y sentirte como un auténtico alemán. En el supermercado encontrarás todo tipo de carne preparada especialmente para el grill.

Aparte de ello, cuando viajes a este país no debes dejar de probar la boulette (una especie de mezcla entre hamburguesa y albóndiga), el currywurst (salchicha con una curiosa salsa de curry y ketchup), el codillo alemán (llamado grillhaxe), el schnitzel (o un filete empanado de toda la vida), pretzels (o brezel en alemán) y mil platos más. No te olvides de los acompañamientos, como el chucrut (sauerkraut) y la salsa de champiñones y de los dulces, por supuesto.

Por último, hay miles de bebidas que no son cerveza y que tienes la oportunidad de probar. Para mí la más curiosa ha sido la Spetzi, una especie de cocacola mezclada con naranjada, pero la gente también bebe zumos de plátano o los mezcla con zumo de fresa, como si fuera un batido. Si aun así sigues empeñado en la cerveza, solo tendrás que decir “Ein Bier, bitte” (ain biar, bite) para que te sirvan una de medio litro. Si la quieres con limón, pide Radler.

 

5. ¡Respeta los límites de velocidad!

Siempre hemos dicho que en Alemania no hay límite de velocidad, y eso es cierto en ciertos casos. Es verdad que las autovías no tienen, pero más te vale respetarlo en zonas rurales y urbanas, porque los radares están escondidos. A veces la velocidad no estará clara, en ese caso te recomiendo que vayas con ciudado. Muchas veces no está permitido ir a más de 30 km/h en zonas donde a priori se podría ir cómodo a 50 o 60. A nosotros nos pusieron un par de multas y son cuantiosas, así que ¡cuidado! Andaos con mil ojos.

Si habéis alquilado un coche, la multa os llegará a vuestra casa igualmente, y tendrés unos cuantos días para pagarla antes de que se encarezca. Eso es lo que nos pasó a nosotros, pero se paga y ningún problema.

 

Espero que estos consejos hayan sido suficientes para animaros a viajar por este gran país con más seguridad. Si es así, mucha suerte y ¡nos vemos en Alemania! Y si te ha ayudado el artículo, ¿no olvides compartirlo por las redes!

 


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