Destinos paradisiácos parte I

Destinos paradisiácos parte I - Las Palmas

Un día ordinario más en el archipiélago. A menudo olvido que pertenezco a esto que otras personas solo imaginan.
Nos ha tocado vivir una suerte de realidad, una bastante cómoda (que no perfecta). Y a veces esta suerte nuestra se nos atraganta. Deseamos desaparecer marcharnos lejos, a un lugar perdido del mapa donde poder pensar (o no) y por supuesto, con encanto. No podemos desconectar si tenemos que jugar al “último superviviente” en un lugar hostil ¿Verdad?

Acabo de describirte la isla de La Graciosa. Es, además de la, recientemente reconocida, octava isla del archipiélago canario, formando parte de la provincia de Las Palmas, un parque nacional. Reúne los requisitos para que te hagas uno/a con el medio y desaparezcas y pienses y sientas. Tanto es así que solo se puede llegar a ella en barco desde la isla de Lanzarote. Allí no hay supermercados tampoco cine ni Mcdonalds. Ahí hay arena, kilómetros de isla virgen y agua por todas partes. En ella el reloj parece ir más despacio. A pocos metros andando, desde Caleta de Sebo, el núcleo de población más grande de los dos con los que cuenta, te encuentras la primera playa. En la que puedes hacer parada si has llegado pronto y así te vas aclimatando. Arena rubia, agua cristalina y ¡poca gente!
A la hora de comer tienes varias opciones. La especialidad de los restaurantes de la zona son el pescado y comida típica canaria que se complementa con otro tipo de ofertas como lugares de ensaladas y pizzas al gusto, por ejemplo. Si vas en época de verano te recomiendo que te acerques a los restaurantes con tiempo porque se llenan con rapidez. Luego no digas que no te he avisado.

Otra de las formas de disfrutar y aprovechar el tiempo en este mini paraíso es, si te va el deporte, añadir a tu itinerario una ruta en bici. Al llegar a la isla tienes la posibilidad de alquilarla. Será de las primeras opciones que encuentres al atracar. Y si lo tuyo es el agua podrás hacerte con unas gafas y un tubo para practicar snorkel en alguna de sus playas. Y si a ti lo que te gusta es llevar tu cámara a todas partes ¡Te los vas a pasar pipa! Es un lugar bastante fotogénico, tanto que extasía. Pero hagas lo que hagas y dediques el tiempo a lo que quieras dedicarlo, no olvides tratar la tierra que te acoge con respeto y ayudar a su cuidado y preservación.

Si este lugar no es una suerte yo ya no sé.
Si vas cuéntame qué tal ya sabes que ¡Compartir es vivir!

Fotografías por Alba Alemán


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