Entre azul y verde

Entre azul y verde - Tarragona

Paisajes cambiantes a lo largo del año, mucha variedad de colores, sonidos de naturaleza, formas geométricas… No cabe duda que nos encontramos en un territorio de contrastes. Declarado Reserva de la Biosfera y considerado como uno de los 100 mejores destinos turísticos sostenibles del mundo, el Delta de l’Ebre nos abre las puertas para enseñarnos su belleza. Aparentemente sencillo, este parque natural acoge en sus 320 km² una gran cantidad de biodiversidad, ecosistemas, historia y tradiciones, todos ellos muy singulares ya que nunca dejan indiferente a nadie.

Su forma de flecha tan peculiar nos demuestra la constante danza que han mantenido río y mar a lo largo de los siglos, aunque actualmente ya no se trate de algo equitativo y está suponiendo un problema medioambiental muy grave. Su llanura indiscutible, la cual nos permite ver espejismos en verano, es también un punto a favor cuando te subes a uno de sus miradores, ya que las vistas siempre son preciosas. Sus famosos arrozales, que cambian de color a cada estación debido al mismo proceso de cultivo, el cual se hace solo una vez cada año. Sus habitantes y visitantes con alas y plumas, tan abundantes como diversos en cualquier rincón que te detengas, aun sin ser un birdwatcher disfrutarás de diferenciarlos ya sea por su forma, vuelo o sonido. Las islas fluviales y las lagunas, pequeñas joyas naturales formadas y perfiladas con el tiempo albergando en su interior verdaderos nidos de vida. La inmensidad de sus playas, con una arena tan fina que nunca se queda pega del todo en tu piel.

Y sobre todo, la calma, tan presente en todos los entornos, en los pueblos, en la manera de ser de su gente. Un rincón del sud con mucho que descubrir y que aportar a todos los que lo visitan, un remanso de paz para reencontrarte con lo más esencial.


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