La catedral que se dio Sevilla

La catedral que se dio Sevilla - Sevilla

Sevilla tiene magia. Se respira desde que entras en la ciudad que ha visto pasar un sinfín de civilizaciones. Quién la camina se enamora rápidamente porque recibe el flechazo que le lanza un ángel desde la Giralda, majestuosa como la catedral de la que es campanario.

Y precisamente, cuando caminas por el centro de la ciudad, no puedes entender a la antigua Hispalis, sin andar hasta la catedral y sus alrededores. Todavía hoy sigue admirando a más de un viajero y continúa siendo la joya, junto con los Reales Alcázares, de Sevilla. Es el corazón del centro, y esto se nota en la gente que como sucesivas palpitaciones van entrando y saliendo de ella admirados. Para visitarla tienes que dedicarle horas porque sus tesoros bien merecen un suspiro, un detenerse, la experiencia del auténtico asombro.

Si eres amante de la historia has llegado al sitio correcto porque por doquiera se ve la superposición armónica de los siglos. Como sitios de obligada visita está el lugar donde reposan los restos de Cristóbal Colón, el altar mayor con un hermoso contenido catequético, la sacristía, el Patio de los Naranjos y la Giralda que se yergue sobre la ciudad que recuerda que fue mora y que por la fe cristiana ha sido llamada sin duda: Tierra de María Santísima.

La catedral es la mayor de su tipo en estilo gótico. Parece que siempre está dispuesta a acoger. Si te digo que no te la puedes perder, estaría diciendo muy poco; es la catedral que se dio Sevilla a sí misma.


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