La Sierra de Cádiz, la perla gaditana

La Sierra de Cádiz, la perla gaditana - Cádiz

Cuando hablamos de la provincia de Cádiz pensamos en sol, playa, carnaval, Paco de Lucía, Camarón de la Isla, el pescadito frito y el temeroso paro.

Sin embargo, la provincia gaditana – una de las más antiguas de Europa Occidental – esconde en la sierra, al igual que en la costa, grandes secretos que la mayoría de nosotros desconocemos. 

En la Sierra de Cádiz encontramos una serie de localidades repletas de casas blancas, que reciben el nombre de Pueblos Blancos; de los que forman parte: Arcos de la Frontera, Bornos, Espera, Villamartín, Algodonales, El Gastor, Olvera, Torre Alháquime, Setenil de las Bodegas, Alcalá del Valle, Prado del Rey, El Bosque, Benamahoma, Ubrique, Benaocaz, Villaluenga del Rosario, Grazalema y Zahara de la Sierra.

Pero, ¿qué actividades económicas se llevan a cabo en estos pueblos y qué historia hay detrás de ellas?

Además del turismo de invierno, destacamos tres actividades económicas llevadas a cabo en la Sierra de Cádiz.

 

QUESO PAYOYO

La primera de estas actividades es la elaboración de quesos, en la que destacamos la empresa Queso Payoyo. Esta empresa fue fundada hace veinte años, por los socios y vigentes dueños Andrés Peña y Carlos Ríos. Actualmente, y desde su origen, la fábrica se encuentra ubicada en Villaluenga del Rosario.

En la fábrica trabajan aproximadamente unos 20 empleados dedicados a la elaboración de quesos, rulos y cremas. “La mayoría de los trabajadores actuales llevan muchos años trabajando con nosotros, pero tenemos nuevas incorporaciones, destacando que los que llevan menos tiempo ya alcanzan el año con nosotros, por lo que solemos mantener a los trabajadores en sus puestos” explica Carlos, uno de los jefes y dueños de la empresa. 

Junto a la fábrica encontramos una tienda donde se venden, de cara al público, todos los productos elaborados en la fábrica. 

Andrés, socio de Carlos, presupone que “Aproximadamente, vendemos unos 90.000kg de queso cada año, sólamente de cara al público.”

Además de esta venta directa al público, “casi todos nuestros productos son vendidos nacionalmente, en territorio español, pero realizamos también exportaciones a diferentes lugares como: EEUU, Reino Unido (sobre todo Londres), Alemania (Berlín y Colonia), entre otros”.

El queso que elaboran procede, principalmente, de cabras payoyas y ovejas merinas; siendo la primera de ellas originaria de la Sierra de Grazalema y exclusiva de la zona. 

Así, la materia prima empleada para la elaboración de los Quesos Payoyo son procedentes de la propia comarca, concretamente de tres parques naturales: Parque Natural Sierra de Grazalema, Parque Natural los Alcornocales y Parque Natural Sierra de las Nieves, en la Serranía de Ronda; lo que enriquece aún más el valor de este producto. 

En los veinte años que llevan dedicándose a la elaboración de quesos, Queso Payoyo ha conseguido multitud de premios y reconocimientos. El pasado año 2016 en la competición mundial de quesos, World Cheese Awards, Queso Payoyo consiguió dos oros -Oveja Tierno, Oveja Semicurado-  tres platas -Oveja Curado, Oveja Curado al Salvado, Mezcla de cabra/oveja curado al Romero-  y un bronce -Mezcla de cabra/oveja curado en Manteca. 

 

ARTESANÍA TEXTIL DE GRAZALEMA

Los orígenes de esta fábrica se remontan en 1908, aunque el dueño y jefe actual de la misma, José Mario Sánchez Román, ocupa el cargo desde 1995, con el esfuerzo de “mantener la filosofía de compaginar técnicas artesanales de acabado con la mecanización necesaria acorde a los tiempos actuales”, explica. En esta fábrica se elaboran mantas, ponchos, bufandas y capas con lana de máxima calidad. 

Durante los siglos XVIII y XIX, Grazalema fue un pueblo español muy importante por la producción de lana. Felipe V destacó “la grandísima importancia que tuvo este pueblo desde tiempos muy antiguos como centro eminentemente fabril hasta hace algunos años en que, por desgracia, ha decaído de tal modo esta industria que apenas quedan dos ó tres fábricas que sigan tejiendo los renombrados paños y mantas de Grazalema”.

“El declive de la artesanía textil en Grazalema -cuenta Mario- se produjo tras la Revolución Industrial y la expansión y consolidación del sector industrial en el norte de España, concretamente en Cataluña. La escasa comunicación de la sierra gaditana con el resto de Andalucía y España propició que la industria local no pudiera expandirse, perdiendo peso frente al auge industrial que se producía en otras partes de la península.” 

“Ante esta situación, muchos fabricantes se vieron obligados a cerrar las fábricas y miles de personas fueron despedidas de sus puestos de trabajo”, añade Mario con tristeza. “Los que apostaron por la industria textil se dirigieron al mercado local y provincial”.

A pesar de esto y de haber sido fundada hace más de un siglo, esta empresa continúa activa, aunque actualmente cuenta con un personal muy reducido, “solamente cuenta con diez trabajadores”. Aún así, los productos artesanales de Grazalema llegan a todas partes del mundo, ya que se realizan exportaciones, principalmente, a Holanda, Francia y Japón, aunque “menos de las que nos gustarían”, afirman los trabajadores, agradecidos por la ola de frío que arrasa en la península y que hace que aumenten los pedidos en España.

A principio de los años cuarenta, cuando aún el dueño de la fábrica era su fundador, Vicente Narváez Bajón, decidió trasladar la fábrica al lugar que ocupa actualmente. Así, ese primer lugar donde se fundó la empresa, es utilizado actualmente como museo, donde se pueden visitar las maquinarias e instalaciones antiguas, propias del siglo XIX, y el proceso de fabricación de antaño, desde el lavado de la lana hasta el acabado final. 

Todo el material elaborado en la fábrica es 100% de lana de oveja de la sierra gaditana.

Se dice que esta lana de oveja es la mejor de España por un mismo motivo, que acarrea dos consecuencias. Este motivo es, que aunque esté en el sur de la península, Grazalema es el lugar de España donde más llueve. Este hecho hace que: 1- los pastos sean mejores para alimentar a las ovejas, y éstas produzcan mejor lana; y 2- el agua de la lluvia siempre se ha utilizado para lavar la lana, y ésta es una tradición que la fábrica de Grazalema sigue conservando, haciendo que su lana sea más limpia y mejor lavada que la lana de otras zonas.

 

PIEL DE UBRIQUE

La elaboración de piel ha acompañado a Ubrique casi desde el origen de la ciudad. Actualmente, el pueblo consta de más de un centenar de fábricas, donde se crean bolsos para prestigiosas marcas nacionales e internacionales, entre las que destaca Chanel, Carolina Herrera, Givenchy o Loewe, para las cuales se destina aproximadamente el 80% de la producción de esta localidad serrana.

Ubrique está localizado en el lugar idóneo para la creación de bolsos de piel, ya que “se encuentra enclavado entre dos parques naturales, el de Sierra de Grazalema, que tiene el agua, y el parque de los Alcornocales, que aporta el tanino, que son los dos ingredientes fundamentales para curtir la piel”, explica Manuel, dueño de la empresa Carla Sade, dedicada a la fabricación de artículos de piel, entre los que destacan bolsos, zapatos, chaquetas y cinturones. 

Carla Sade es una de las fábricas más prestigiosas de Ubrique, ya que sus productos han sido encargados y lucidos por personalidades como la reina Letizia, otorgando a la fábrica un reconocimiento especial.

Para los trabajadores de Carla Sade “es todo un placer y un honor ver a la reina de España llevar los productos que nuestras propias manos han elaborado; para nosotros es todo un reconocimiento. Nos hace tremendamente feliz que la gente pueda apreciar el trabajo que realizamos y los productos de calidad que salen de esta fábrica”. Además, creen que el hecho de que ciertas personalidades utilicen sus productos “aumentará la demanda de otros públicos, lo cual es bueno para la empresa y para nosotros”.

A día de hoy, Ubrique es responsable del 90% de producción de piel de toda Andalucía y sus productos se exportan a todo el mundo. Es una industria que no deja de crecer y evolucionar, aun conservando toda su tradición e historia. Ubrique es un pueblo impregnado del olor a piel y el sonido de la patacabra -herramienta originaria de Ubrique con la que se trabaja la piel- con los que sus habitantes han crecido durante décadas. 

Estas tres empresas, que realizan tres actividades económicas distintas, son iconos de la historia y tradición de la Sierra de Cádiz, y sus productos, nacional y mundialmente reconocidos, aportan un valor especial a la provincia. 

La elaboración de éstos es posible gracias a la ubicación de la Sierra y las condiciones meteorológicas que se da en ella: temperaturas considerablemente más bajas que en resto de Andalucía durante el periodo invernal, destacando la alta pluviosidad e incluso nevadas; favoreciendo estas lluvias a la creación de los productos mencionados anteriormente. Además, este clima hace que la Sierra de Cádiz se convierta en un lugar de ensueño para visitar durante los meses de invierno. 


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