Mallorca, más que un destino de playa

Mallorca, más que un destino de playa - Baleares

Parece que el cuerpo nos pide ganas de playa, pero el mal tiempo se resiste a marcharse. Si estás pensando en ir a Mallorca no pongas como excusa la lluvia porque esta isla es una buena idea de destino en cualquier época del año.

Para llegar a esta preciosa isla del Mediterráneo las compañías low cost nos ofrecen increíbles precios imbatibles para plantearnos esta escapada. Aunque el alojamiento en la ciudad de Palma de Mallorca suela ser caro en temporada baja se pueden encontrar hostales o apartamentos que hagan que por muy poco disfrutemos de un magnífico fin de semana.

En tu visita no te puedes perder uno de los símbolos de Palma: la catedral. Esta maravilla gótica situada en una zona privilegiada de la ciudad parece el principal testigo de todo lo que ocurre en Palma. En su interior destaca el mural del artista Miquel Barceló que destaca frente al estilo gótico del edificio. Tanto por fuera como por dentro te sorprenderá y no puedes dejar de fotografiarla iluminada de noche junto al jardín que la rodea, cercano al puerto.

Al lado de la catedral se encuentra el Palacio Real de la Almudaina. Este antiguo alcázar conserva su estructura medieval y atravesar sus muros es un viaje al pasado con obras de arte de la época. Una opción para los amantes de la historia. Otro rincón medieval es el famoso Castillo de Bellver desde el que podrás ver las mejores vistas panorámicas de la ciudad.

Palma de Mallorca conserva en sus calles del casco histórico su esencia mediterránea. Paseando por ellas podemos realizar la ruta gastronómica conocida como la Ruta Martiana. Por los bares de la zona se pueden degustar deliciosas tapas elaboradas con los productos típicos como la sobrasada o el queso de Mahón exquisiteces que te encantarán. Puedes encontrar los bares y restaurantes que forman parte de este circuito en el barrio de Sa Gerreria.

Si tienes tiempo no te puedes perder el mayor espectáculo de la naturaleza: las Cuevas del Drach, situadas a pocos kilómetros de la ciudad. Un rincón que, aunque está muy masificado, es una maravilla que tienes que ver sí o sí. Dentro de la cueva marcada por las increíbles estalactitas y estalagmitas se encuentra una pequeña playa, la más pequeña de la isla. Además, de su conocido lago en el que se puede disfrutar de un pequeño concierto de música clásica. La excursión se hace en casi todos los idiomas de la Unión Europea así que ármate de paciencia.

Otro de los rincones de la isla que merecen una visita es el pueblo de Soller. Hay varias opciones para llegar hasta allí, la más rápida es en coche y una de las más populares es en un antiguo tren de madera que se mantiene en perfecto estado. Un viaje a través de la sierra mallorquina en el que verás impresionantes vistas de las montañas y los pequeños pueblos que parecen levitar entre ellas. El pueblo de Soller conserva toda su tradición y arquitectura típica y organiza mercados muchos fines de semana. Puedes continuar el recorrido hasta llegar a la playa y caminar por su paseo marítimo.

Si no te puedes ir de Mallorca sin ver estos monumentos tampoco puedes hacerlo sin llevarte el souvenir más típico: la ensaimada. Puedes comprarlas en las muchas pastelerías-cafeterías de la ciudad, pero destaca Ca’n Joan de s’Aigo, localizada en Carrer de Can Sanç, 10. Los fines de semana encontrarás colas de gente que espera para poder degustar sus ensaimadas y sus ricos helados que sirven en vasos de cristal. Es todo lo tradicional que puede ser y más. Si quieres llevarte ensaimadas de esta emblemática pastelería tienes que reservarlas con 2 días de antelación.

Como ves Mallorca tiene mucho más que sus hermosas playas o calas solo tienes que dar el paso y lanzarte a conocerla.


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