Martinica , la isla de las flores

Martinica , la isla de las flores - Francia

Desde pequeña tuve una gran fascinación por esta isla perdida en el caribe.
Lugar que vio nacer a mi padre hace más de 5 décadas sentía la necesidad de conocer las playas de su infancia, los sabores y desde luego las flores que adornan los maravillosos pueblos martiniqueses.
Martinica es apodada por los locales isla de las flores.

Mi primer viaje al territorio duró 21 días en los que pude contemplar unos amaneceres y atardeceres de película.
la llegada al territorio francés se hace por avión a la capital; Fort de France, una ciudad como la mayoría de Martinica, ubicada al borde del mar.
Un punto que me gustó mucho al llegar fue la ausencia de turistas, la mayoría franceses, no hay muchos hoteles y comparado con otras islas caribeñas es un verdadero lujo poder pasear por playas casi vacías.
mi tío que había vuelto a la isla después de 40 anos recorriendo el mundo me acogió en su casa en le Vauclin.

LE VAUCLIN: (sud-este de la isla) es el lugar perfecto para los amantes del kitesurf.
La Pointe Faula es una playa que ofrece servicio de alquiler de diferentes embarcaciones y que cuenta con restaurante a 20 metros de la playa, es casi obligatorio probar los accras de morue una especialidad creole, y por qué no un ptit punch, bebida hecha a base de ron, alcohol producido en grandes cantidades en la isla. una visita del pueblo no está mal para empezar el día, el cementerio del Vauclin , todo blanco y con unas vistas al mar impresionantes, merece la pena.

Para los senderistas aconsejo le grand macabou . el sendero llega hasta cap macre y se puede hacer ida y vuelta en aproximadamente 4 horas, la mayoría del tiempo bordea la playa por lo que es importante la protección solar, en el tiempo que duró el recorrido solo vi a una pareja de turistas, las playas vírgenes te dan la impresión de estar en los piratas del caribe, la vegetación es impresionante y cualquier momento es bueno para hacer una pausa y darse un chapuzón en las aguas turquesas.

Región de St Anne (sur) para muchos la más bella de Martinica, todo el que llega a la isla visita la playa des salines, la arena blanca y sus aguas cristalinas hacen de ella un lugar que ningún viajero desea perderse, evidentemente hay turismo, pero también servicios como venta de productos locales y restauración.

A unos pocos kilómetros de la playa des salines, otro sendero que vale mucho la pena es la Savane des Petrifications ,la vegetación es muy diferente a la del resto de la isla, más árida, lo que hace un contraste a la jungla del norte, pero a eso llegaremos más tarde.

Le Diamant ( sur oeste de la isla), esta pequeña cuidad posee numerosos alojamientos, restaurantes y ocio nocturno y unas playas que como la mayoría de la isla parecen sacadas de una postal

Fort de France: la capital, al contrario que el resto de la isla me decepciono bastante, no tiene mucho encanto, el único lugar que me impresiono fue la biblioteca Schoelcher situada en la calle de la liberte.

EL NORTE DE MARTINICA:

Hay que tener en cuenta que el norte y el sur de la isla son muy diferentes, de origen volcánico, las playas del norte están cubiertas arena negra y la vegetación es mucho más abundante. Es una región infravalorada, los aspectos positivos de esta zona son los alojamientos a mejor precio y la naturaleza.
El tesoro de la isla es el Mont Pelee, el volcán. Este mismo destruyo la cuidad de St Pierre en 1902, se puede acceder a la cima, pero es aconsejable estar en buena forma física y llevar ropa de abrigo. Si el cielo está despejado se puede contemplar unas imponentes vistas de la costa, me considere afortunada de poder observar unos colores tan vivos que hasta día de hoy no los he vuelto a encontrar en ningún otro lugar.

St Pierre ( situada entre la costa y el Mont pelee). Este municipio es conocido principalmente por la destrucción del mismo en 1902, por el volcán.
Hoy en día, reconstruido, cuenta con una población muy inferior a la de la época, antes de este suceso, St Pierre, era la capital de Martinica.
Se pueden visitar los vestigios de la antigua cuidad y disfrutar igualmente del lado tranquilo que ofrece esta región, el mercado situado al lado de la playa es una explosión de colores, aromas y sabores.

Anse Couleuvre : esta pequeña playa del norte es una auténtica joya, el acceso es un poco complicado por carreteras estrechas el aparcamiento es igualmente limitado.
Antes de llegar a la playa hay que atravesar un sendero muy corto en el cual se pueden apreciar las ruinas de una granja de cacao del siglo XVII.
Al lado del aparcamiento se encuentra un otro sendero llamado sentier de la Riviere Couleuvre , el cual sigue el curso del rio hasta llegar a una cascada. La duración aproximada ida y vuelta es de 3 horas, es bastante fácil, el único inconveniente es que el terreno es bastante resbaladizo con las lluvias

Grande Riviere : el recorrido para llegar a este pueblo nos ofrece una vegetación memorable.
Una vez llegados recomiendo comer en el restaurante de Tante Arlette, langosta fresca es servida todos los días, y después de la comida nada mejor que descansar en la playa local, las olas suelen ser más imponentes por lo que si viajan con niños pequeños se recomienda cautela.

Estos fueron los lugares en los que más tiempo pase durante mis estancias y aunque Martinica tiene una superficie de 1128km actividades no faltan.

Los jardines, que ofrecen una flora muy diversa, se encuentran repartidos por la isla. Personalmente estos fueron los que más me gustaron:

– Le Domaine De L Emeraude (le Morne Mouge) es el jardín que más me gusto por su variedad de plantas y flores y por el tamaño de las instalaciones. El precio de entrada son 6€‎ para los adultos y 3€‎ para los niños

-Jardín de balata (Fort de France) probablemente el jardín más conocido de la isla, los puentes colgantes ofrecen vistas imponentes y hay igualmente bastante diversidad en la vegetación. El precio para los adultos es de 14€‎ y para los niños 8€‎.

Martinica es sinónimo de ron, produce uno de los mejores rones agrícolas del mundo, están hechos a base de caña de azúcar.
Cuenta con varias destilerías repartidas por la isla, visitas guiadas son propuestas en los establecimientos al igual de catas. Las más importantes son:

-Habitation clement (le François)
-Plantation trois rivieres (trois rivieres)
-Plantation st james (ste Marie)

Actividades acuáticas: muchas actividades como catamarán, kayak o velero están disponibles, la mayoría de las veces puedes apreciar delfines y tortugas, en una ocasión nos encontramos con un joven cachalote.
El precio suele rondar entre 70€ y 140€ y la mayoría duran todo el día o varias horas.
una manera gratuita de disfrutar el mar es el snorkeling , en la mayoría de las playas pueden apreciarse peces o estrellas de mar e incluso corales y tortugas.

Gastronomía: las especias tienen mucha importancia, la cocina es una mezcla de sabores franceses, indígenas y africanos.
comer en restaurantes no es barato un menú del día suele rondar 20€‎ – 25€‎ por persona.

Alojamiento: hay tanto hoteles como airbnb la mayoría se encuentran en la parte sur de la isla y se puede dormir a partir de 30€‎ por noche para dos personas.

Cuando ir: de diciembre a junio hay menos precipitaciones y menos riesgo de tormentas y huracanes. hay que tener en cuenta que Martinica tiene un clima tropical, no hay mucha variación de temperaturas durante el año y las lluvias suelen ser cortas e intensas.
En febrero se celebra el carnaval, evento más importante del año.

Desplazamientos: el transporte público es bastante limitado por lo que se recomienda alquilar un coche a la llegada de la isla, al no ser muy grande se puede visitar muy bien de norte a sur, hay que tener cuidado con los atascos sobre todo en Fort de France.

Idioma: se habla francés o creole. Una base de francés es recomendada

Martinica es la destinación ideal para los amantes del deporte, senderismo, kitesurf, buceo, para jóvenes de luna de miel que desean descansar en playas de postal o para familias con sed de aventura.
Es el lugar perfecto para crear recuerdos inolvidables.

Espero con ansias mi próximo viaje a Martinica.
Siento que aún me quedan lugares por descubrir y uno nunca se puede cansar de estar en el paraíso.


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