Milán en 1 día

Milán en 1 día - Internacional

Milán en 1 día

Ciudad de arte y lujo

Tenemos tantas ganas de viajar y tan poco tiempo que hacemos visitas express a ciudades preciosas en las que, sin duda, olvidamos alguna de sus maravillas con tanta prisa. Como dice el refrán, quién mucho abarca poco aprieta! Por esta razón, hoy os traigo mi experiencia y consejos para visitar Milán en 1 DÍA.

Mi visita express fue con mis amigas de la universidad, aquellas con las que pasaba más horas de clase viendo ropa y viajes por internet que tomando apuntes… Encontramos un vuelo en Skyscanner (el magnífico metabuscador para vuelos baratos) que nos dejaba en Milán a primera hora de la mañana y volvía esa misma noche, justo después de cenar, por el tentador precio de 40€. Y así fue como decidimos pasar un día en Milán como aquél que pasa un dia de compras en Barcelona.

Llegamos a las 7.30 de la mañana en el aeropuerto, dónde nos esperaba un bus que, por 10€, nos dejaba en el centro de la ciudad a las 8.30h. Lo primero que hicimos fue desayunar café italiano en la primera cafetería que vimos. Con las pilas cargadas, nos dirigimos hasta la estación de tren más próxima, dónde, por menos de 5€, compramos un billete (parecido a lo que en España sería una T-día pero mucho más barato) con el que podríamos coger cualquier tren durante 24 horas. El primero viaje en tren nos llevó a ver el Cementerio (¿buena forma de empezar el día verdad?). La verdad es que a primera hora de la mañana no encontramos mucha gente, lo que fue un gusto para pasear tranquilamente, y además aún se conservaba la niebla y frescor de madrugada, que le daba un aire misterioso al lugar. El Cementerio de Milán es un lugar que pasa desapercibido por muchos turistas por el hecho de ser un cementerio, pero en su interior se encuentran centenares de tumbas y panteones de un valor artístico impresionante.

Después de quedar alucinadas con las maravillas que encontramos en el cementerio, cogimos otro tren con el que nos dirigimos hacia el Duomo, la catedral gótica más grande y bonita que había visto nunca. Realmente, el Duomo es una de las iglesias que más impresiona solamente des de fuera. La entrada es gratuita, lo malo es que siempre hay tantos turistas que resulta agobiante entrar y disfrutarla. Consejo importante: mientras estas en la plaza, 1.000 personas intentaran venderte pulseras, palos selfie o incluso comida para las palomas! Si quieres conseguir la típica foto con una paloma en la mano y el Duomo de fondo, procura que no te tomen el pelo.

Salimos de la plaza del Duomo para seguir viendo la ciudad. Al otro lado de la calle, encontramos el Palacio Sforzesco y el Teatro alla Scala, dos más de los MUST SEE en Milán a menos de 10 minutos. Si cruzamos otra vez la plaza, al lado contrario tenemos la Galería Vittorio Emanuele II, un lujoso centro comercial abierto lleno de las tiendas de moda de marcas de primera, dónde perderse un buen rato aunque no puedas permitirte comprar nada más que un helado.

Después de tanto lujo, decidimos perdernos por los callejones de la ciudad para alejarnos de las zonas turísticas y buscar un restaurante dónde comer. En la mayoría de restaurantes, hay que pagar un precio fijo por tenedor (que suele ser entre 1€ y 2€) y, algunas veces, también incluye el agua. La pasta italiana estará buena en cualquiera de los restaurantes que escojáis, pero alejados de las zonas con más afluencia ahorraréis dinero y tiempo. Además, el restaurante más pequeño os puede sorprender mucho más!

Después de comer, el siguiente destino era el Cuadrilátero de la Moda, cuatro calles (de aquí el nombre) dónde las celebrities compran la ropa de los mejores diseñadores del mundo. Coged aire cada vez que veáis en el escaparate alguno de los precios. Es muy normal que, paseando por las calles, os encontréis gente MUY rica, muchos coches de lujo y, si tenéis suerte, quizás a alguien famoso comprando en alguna tienda.

Tras digerir tanta riqueza, el siguiente tren nos dejaría en el barrio del Naviglio Grande, un barrio que parecía sacado de Venecia. Reconoceréis la entrada al muelle por la Porta Ticinese, una de las puertas romanas más bonitas de la ciudad. Siguiendo el canal encontraréis muchos bares y tiendas dónde poder comprar algún recuerdo o capricho.

Paseando por el canal y haciendo fotos del atardecer, se nos hicieron las 7… HORA DEL APERITIVI! La verdad es que todas estábamos esperando este momento porqué nos habían hablado mucho de esto. El aperitivi es algo muy común en muchas zonas de Italia, se trata de ir a un bar o restaurante dónde te ofrecían, por 7€, un cóctel (bastante fuerte para la hora que era) junto con un buffet libre de aperitivos, pizzas, pastas, ensaladas, etc. Era un paraíso!

Así fue como, con tres quilos de más, cogimos un tren que nos llevó al bus para ir al aeropuerto y volvimos a Barcelona después de pasar el día paseando por Milán. Pasando la noche en la ciudad podéis aprovechar para salir de fiesta en algún club pero es una visita 100% recomendada y para hacer en 1 o pocos días.


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