Seguro de viajes: un gasto necesario

Seguro de viajes: un gasto necesario - Opinión

En los viajes por placer o razones profesionales pueden incluirse ocasionalmente momentos y situaciones desagradables. Suelen ser imprevistos, porque nadie cuenta con tener un accidente, una indigestión o padecer cualquier tipo de afección durante la estancia lejos del propio hogar.

Se habla de imprevistos, porque nadie se imagina enfermarse durante un viaje. No obstante, es más habitual de lo que se pueda creer. ¿Cuáles suelen ser las afecciones más comunes?

Otitis (infección de oído)

Si durante la estancia vacacional pasamos mucho tiempo en la piscina del hotel, la infección de oído suele ser bastante habitual. El dolor de oído es bastante desagradable, pero se puede curar con el tratamiento médico correcto. Los síntomas más habituales de la otitis suelen ser dolor de oído y disminución de la capacidad de oír. Esta disminución se puede deber a la inflamación del conducto que va hacia el oído medio o a la existencia de una gran cantidad de cerumen.

Entre la otitis es importante distinguir si existe otitis externa o media, ya que puede resultar peligroso volar con esta afección. El peligro radica en la posibilidad de sufrir una perforación del tímpano a grandes alturas. Por tanto, no se debe tomar a la ligera y acudir al médico para recibir un tratamiento adecuado.

Si padeces otitis media, volar puede ser contraindicado. El caso de tener que retrasar el vuelo de regreso a casa se da más a menudo de lo que crees. En este caso, no sólo acumulas gastos médicos inesperados, sino tener que atrasar el vuelo y aumentan los gastos de la estancia en el hotel. No siempre se puede hacer frente a los gastos adicionales.

Cistitis (infección de orina)

Si viajas en verano y te gusta chapotear en la piscina, te expones al riesgo de padecer una infección urinaria. Aunque se puede evitar si bebes suficiente líquido, te cambias el bañador o bikini al salir del agua y te secas bien.

No obstante, siempre es preferible bañarse en el mar siempre que sea posible, ya que el mar contiene algas y sal que limpian y desinfectan el agua regularmente. En la piscina, el agua se queda más tiempo acumulada con todas las bacterias que entran.

Los gastos médicos para tratar una cistitis pueden dispararse bastante y no siempre disponemos de esa cantidad cuando nos hallamos de vacaciones.

Indigestión

¿Eres de las personas que les gusta viajar al extranjero y probar la gastronomía del lugar? Basta con tener un día las defensas bajas sin saberlo para que una comida o un alimento concreto no te sienta bien. La indigestión como resultado puede llevarte directo al médico. Según la gravedad, si necesitas ponerte un suero y permanecer unas horas en la sala de observación, la factura de los gastos médicos puede dispararse enormemente.

GEA (Gastroenteritis Aguda)

Este virus se puede dar a lo largo de todo el año y suele conllevar en muchas ocasiones un ingreso hospitalario para administrar tratamiento endovenoso. En este caso no es necesario cómo será la factura que recibirá el paciente junto con su alta. El susto final puede ser aún mayor.

Accidente

Nadie se imagina sufrir un accidente durante sus vacaciones o un viaje por motivos laborales. No obstante, una caída sobre suelo mojado junto a la piscina, en la ducha o en la bañera pasa a menudo y puede contraer fracturas de muñeca, antebrazo, tibia y peroné o, peor aún, de la cadera. En muchos casos es suficiente con un tratamiento específico como enyesar la parte afectada y medicación oral, si la fractura es limpia o se reduce a una fisura. No obstante, las fracturas mayores y desplazamiento del hueso puede ser necesaria una intervención quirúrgica lo cual conlleva un ingreso hospitalario.

En ambos casos se precisa de un certificado médico para poder volar de regreso a casa. Si la fractura es en una pierna, se necesitará incluso de un asiento extra en el avión.

No se trata de asustar. Se puede seguir disfrutando de los viajes. Pero conviene pensar en los seguros de viaje que, obviamente no nos protegen de los accidentes o las enfermedades durante las vacaciones, pero sí cubren los imprevistos económicos como los gastos médicos y hospitalarios o la estancia prolongada en el hotel. Además, cubren repatriación si la estancia hospitalaria se prolonga más de lo deseada o queremos ser operado en nuestro país.

Aquí, los seguros de viaje juegan un papel importante prestando un servicio adicional y completo a nuestro paquete vacacional. Esa protección aparte debería tenerse en cuenta, ya que ese pequeño gasto puede salvarnos en situaciones complicadas. Los seguros de viaje suelen hacerse cargo de estos gastos adicionales que nunca solemos tener en cuenta pero pueden surgir. Además, te pueden aconsejar en estos momentos adónde puedes acudir para ser atendido.

Compara bien los seguros, ya que existen varias compañías que prestan sus servicios a los viajeros, y mira con lupa qué servicios incluyen. Igualmente, se deben leer siempre las condiciones antes de emprender el viaje.


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