Transiberiano: de Moscú a Pekín

Transiberiano: de Moscú a Pekín - Internacional

Inicialmente, el transiberiano fue una ruta ideada para conectar la ciudad de Moscú con Vladivostok, pasando por Siberia. La línea original abarcaba una distancia de casi 9300 km y se completó en el año 1904. Este recorrido, cuya construcción se inició a finales del siglo XIX y bajo el gobierno del zar Alejandro III, forma parte de la “Nueva Ruta de la Seda”.

Al principio, este tren debía cubrir una necesidad. Se trataba de facilitar el traslado de los trabajadores entre las dos ciudades distantes, así como permitir la conectividad con Siberia. 

Hoy en día, el Transiberiano no sólo es un simple tren funcional de transporte. Se trata de un ferroviario mítico que cruza Rusia de punta a punta y combina su función inicial con el turismo. Su trayecto actual es mucho más largo que el original e incluye todas las comodidades de las que se puede soñar. 

Saliendo desde Moscú, realiza un recorrido durante siete días con sus respectivas paradas en puntos clave. No se trata simplemente de un trayecto único, sino de una completa red de rutas de unos 10000 km. 

¿Qué podemos ver durante las rutas?

Este trayecto nos brinda preciosas vistas de paisajes únicos como la estepa, la taiga, el desierto de Gobi, la Gran Muralla China y unos pueblos atemporales.

El viaje incluye visitas a Moscú, donde se puede visitar el Kremlin y la Plaza Roja. A partir de aquí, la ruta pasa por los siguientes lugares:

  • Suzdal (se sitúa a una hora de la capital rusa)
  • Nizhny Novgorod
  • Ekaterimburgo situado en los Urales. Desde aquí comienza Siberia. Además, es conocida por la ejecución de la familia Romanov. 
  • Novosibirsk
  • Krasnoyarsk
  • Irkutsk y el lago Baikal situado en medio de Siberia
  • Ulán-Udé y el Valle del Barguzin, donde se entremezclan las culturas buriata y budista
  • Khabarovsk, conocida como la ciudad más fría del planeta
  • Vladivostok
  • la capital mongola Ulán Bator
  • Harbin, que fue un núcleo judío importante en Siberia y aún hoy conviven allí iglesias, sinagogas y templos
  • Shanhaiguan y la Gran Muralla China
  • Pekín, la parada final. 

En todas las paradas se visitan puntos emblemáticos y especiales del lugar e incluye información cultural e histórica. 

El tren es mucho más que un transporte. Se puede comparar el Transiberiano con un hotel en continuo movimiento. Contiene compartimentos para dormir o descansar. Adicionalmente, ofrece restaurantes, bares, salas de estar y baños. 

La comida va variando según el trayecto. Se adapta al lugar por donde va pasando y ofrece menús típicos rusos, mongoles y chinos. Igualmente varían los precios del viaje y los tipos de alojamientos que pueden ser:

  1. Clase turista (la básica)
  2. Primera clase
  3. Clase Premium

La diferencia está en el espacio y la comodidad.

El viaje en el Transiberiano debe reservarse con bastante antelación, puesto que precisa de una estricta organización y visados, cuya expedición precisa tiempo. Además, cumple con un horario y un espacio contado. Aparte, se realiza este viaje turístico solamente en cierta época del año. 

Se debe acudir previamente a Moscú para llegar a tiempo a la estación de trenes, desde donde comienza el viaje. Después de que finalice el trayecto ferroviario en Pekín, se regresará en avión. El traslado en avión hacia Moscú y desde Pekín al país de origen suponen un coste aparte.

El precio del viaje en el Transiberiano varía en función de la clase en la que deseamos viajar e incluye el alojamiento, las comidas y las visitas guiadas en los distintos puntos del trayecto. El paquete vacacional completo es una experiencia única que atraviesa 7 husos horarios distintos, así como paisajes y culturas excepcionales que, tal vez de otra forma, nunca podríamos conocer. 

Si piensas reservar este viaje para vivir la experiencia única del Transiberiano, ten presente que necesitas tiempo. Se trata de un viaje que se debe disfrutar con tranquilidad.


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