Un viaje a Burdeos

Un viaje a Burdeos - Francia

Plantearte una escapada a Burdeos no es cualquier viaje. Al menos, para mí. Llevaba mucho tiempo, demasiado, fantaseando con recorrer los históricos barrios bordeleses. Queriendo adentrarme en la ciudad de una manera lenta, pausada. Viviendo cada uno de sus rincones. Saboreando sorbo a sorbo sus vinos.

Por fin, a finales del 2018, tuve la oportunidad. Decidimos pasar fin de año, una vez más, de viaje. Encontramos un vuelo a Francia con liligo.com, en concreto a la ciudad de Nantes y, tras pasar allí unos días, viajamos a Burdeos.

Llegué a mi destino soñado una noche de lluvia que, paradójicamente, hizo que me enamorara a primera vista de la ciudad. La inmensa Plaza de la Bolsa, alumbrada y prácticamente para nosotros solos, fue el detonante. Después nos iríamos a cenar a un pequeño restaurante en el centro histórico, tomaría uno de sus famosos caldos y… ¡voilá! Todo lo que había imaginado vivir en Burdeos se haría realidad.

Pero, ingenuo de mí, el viaje solo acababa de arrancar. Las siguientes 48 horas fueron claves para completar una experiencia simplemente perfecta repleta de momentos que quiero compartir contigo.  ¿Preparado? ¡Nos vamos de escapada a Burdeos!

quizás el invierno no sea la mejor época para visitar una ciudad como Burdeos: suele llover, hace viento y frío. Pero, a pesar de todo, he de decir que no supuso un problema a la hora de visitarla y que, de algún modo, incluso le dio cierto encanto.

Empezando por la Plaza de la Bolsa, probablemente el lugar más representativo de todo Burdeos. Como ya he dicho, encontrarla prácticamente vacía no es algo que ocurra fácilmente. Y quizás de noche tenga más sentido, pero cuando regresamos para contemplarla a la luz del día, siguió pareciéndonos igual de mágica e igual de poco saturada por el turismo.


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