El Valle de la Muerte

El Valle de la Muerte - Internacional

Otro de los destinos que surgieron a medida que fuimos armando nuestro itinerario fue el Valle de la Muerte, ya que nos quedaba de paso camino a Las Vegas.

Este valle tan conocido gracias a muchas películas que fueron filmadas aquí, como Star Wars se encuentra en la frontera de los estados de California y Nevada y forma parte del desierto de Mojave.

A mediados del siglo XIX, California era muy popular entre los buscadores de fortunas que buscaban llegar a esta zona para extraer el tan preciado metal: oro. Un grupo de inmigrantes en su camino hasta dicho estado, se perdió en el valle durante un par de semanas. La historia cuenta que debieron quemar sus carruajes y cocinar sus propios bueyes para poder sobrevivir. Al menos uno de estos personajes encontró la muerte en este lugar. Cuando finalmente pudieron encontrar el camino, una de las mujeres más fuerte de la caravana mirando el valle que dejaba pronuncio estas palabras: “Adiós Valle de la Muerte,” jurando no volver allí nunca más y es así de donde proviene su nombre.

Es uno de los lugares más calurosos del mundo, en 1913 tuvo el registro más alto de temperatura, llegando a casi 57 grados centígrados, así que si pasan por allí prepárense para sudar.

Entre las recomendaciones que fuimos leyendo la que más no llamó la atención y nos preocupó, fue una que decía que se debía evitar el uso del aire acondicionado. Algo que hasta nos causo un poco de gracia al principio, como van a recomendar eso en uno de los sitios más calurosos del mundo. Después entendimos que no se trata de ninguna broma, sino que es para evitar que se el motor del auto se caliente demasiado y se funda. No es para nada graciosos quedarse varado en medio del desierto con un motor fundido. Otra de las recomendaciones que más aparecían es la de llevar mucha agua. Esto es algo sumamente importante ya que tal como uno puede pensar de un desierto, no hay absolutamente nada. Así que si nos quedamos sin agua tardaremos algunas horas en llegar a algún lugar donde podamos comprar alguna botella.

Saliendo de California al costado de la ruta se pueden ver varias plantas extractores de petróleo, con maquinas gigantes similares a un martillo, a toda marcha tratando de extraer el llamado oro negro.

Si bien la alta temperatura se hace sentir, en el momento que fuimos eran casi 40 grados, es un calor seco, que puede asfixiar pero no resulta tan agobiante como aquellas altas temperaturas acompañadas con un gran humedad también. El color que predomina es el marrón, en sus muchas tonalidades desde el sepia bien claro hasta el más chocolatoso. Cada tanto en nuestro camino se cruza alguna de esas bolas que tantas veces vimos en los dibujos animados. Se tratan de arbustos secos que se desprenden de la tierra y el viendo hace rodar por el desierto. Si bien no hay gran vegetación en el paisaje, en algunas zonas hay algunos pequeños arbustos que intentan acabar el monopolio de los marrones.

En cuanto a fauna, vimos algunas aves pasar, supongo que serian cuervos o algo parecido, buscando algo que haya perecido en el calor para poder alimentarse. En algún punto de nuestro camino, bajo un arbusto, vimos a un desgarbado coyote tratando de protegerse del sol.

A medida que avanzamos el desierto que se impone ante nuestros ojos es cada vez más deslumbrante, es tanta la soledad y el silencio, que es imposible no acercarnos un poco más a nuestra alma y a la de la madre tierra. El paisaje parece casi de otro mundo, según dicen, este lugar es lo más parecido al planeta Marte que podemos encontrar en la Tierra.

En este valle se encuentra en la cuenta de Badwater, con una depresión de 86 metros por debajo del nivel del mar, siendo este el punto más bajo de toda América del Norte. En este punto se pueden ver también un enorme salina con forma de colmena de abejas que va formando el viento cada vez que por allí pasa. La sal que podemos obtener de los bordes de estas “colmenas” son duras como la roca y no de un blanco brillante, sino mas bien algo más barroso por el polvo que viene de las montañas. La entrada a este sitio asusta un poco, con un enorme cartel de stop que nos previene sobre una caminata por este lugar después de las 10 AM. Es bastante fácil de adivinar el porque, el reflejo del sol en este lugar nos quemaría vivos. Por suerte llegamos allí para el atardecer y tras unos 20 minutos de una caminata por un blanco sendero finalmente llegamos y pudimos disfrutar al sol caer en este tan mágico como macabro lugar.


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