Qué ver en Dinant, el pueblo más bonito de Bélgica

Qué ver en Dinant, el pueblo más bonito de Bélgica - Internacional

Cuando hablamos de Bélgica, la mayoría de personas piensa automáticamente en Bruselas, Gante, Brujas, Amberes…. Sin embargo, en mi humilde opinión, Dinant es el pueblo más bonito del país belga. Por eso, os voy a contar lo que no debéis perderos en Dinant, ¡os encantará!:
-El puente Charles de Gaulle: en cuanto lleguéis a Dinant, reconoceréis este puente porque está lleno de saxofones gigantes de todo tipo de formas y colores, representando cada uno un país 20180428_161040. Esto es debido a que en Dinant nació Adolf Sax, el inventor del saxofón. Este puente “de saxofones” pasa sobre el bonito río Mosa, que por su parte surcan barquitos y cruceros turísticos desde la ciudad de Namur, especialmente.

-Colegiata de Notre Dame: nada más llegar al principio del puente Charles de Gaulle, puede verse la Colegiata de Notre Dame al fondo, completando un preciosa vista. Destaca por su original campanario en forma de bulbo, que unido a la enorme roca que se encuentra justo detrás, sobre la que se eleva la ciudadela, hacen de Dinant una ciudad de postal, incluso con un tiempo regular como el del día en la que la visitamos.20180428_155300

Ese día, precisamente, siendo nosotros completamente ajenos cuando llegamos, estaban ensayando dentro de la Colegiata algún tipo de función o concierto que iba a ser retransmitido por la TV, con unos nerviosos niños-presentadores siendo presionados para poner más énfasis en sus presentaciones (nunca mejor dicho) por una especie de Àngel Llàcer belga. Curioso cuanto menos.

-Ciudadela: Por su puesto, su ciudadela, en lo alto de una enorme roca, es uno de los lugares que no os podéis perder. Como es previsible, las vistas desde aquí son impresionantes.

Pero además, el peso de la historia es brutal en este lugar. Como bien explica la guía en un tour la mar de entretenido (en el que te enseñan mazmorras con instrumentos de tortura, armas antiguas, muñecos/estatuas a escala real de personas con los uniformes o las ropas de la época, suelos inclinados originales… e incluso ¡se pasa por una trinchera de guerra!), la ciudadela de Dinant ha sido testigo de batallas, asedios, saqueos… Por lo que la visita es obligada, así como coger el teleférico que te lleva directo a la ciudadela y que así te evita los casi 500 escalones que hay para subir. Total, la entrada a la ciudadela te incluye en el precio el funi de ida y vuelta y el tour por la fortaleza. También se pueden coger tickets combinados más baratos para subir a la fortaleza y dar una paseo en barco.

-Dulces: Otra de las cosas que caracteriza a Dinant son sus deliciosas y famosas galletas Couques, que llaman la atención por parecer adornos de madera tallados, pero ¡ojo! son de comer. Los realizan en las tiendas tradicionales de la ciudad, como la Pastelería Jacobs, que desde 1860 elabora este producto. Las Couques tienen todo tipos de formas y tamaños, desde pececitos y animales varios a verdaderos mapas de la ciudad. Si te compras una, seguro que te da pena comértela…

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-Abadía de Leffe: Finalmente, Dinant forma parte de la Ruta de la Cerveza belga y a unos cinco minutos de su centro urbano, encontramos la Abadía de Nuestra Señora de Leffe, donde nació la famosa cerveza. Para visitarla se debe concertar cita previa.

Y hasta aquí mis recomendaciones para Dinant, la joyita belga desconocida que no os podéis perder.


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